Solo muerto un delincuente es útil a la sociedad; esta es una expresión bastante cruda y seguro que provoca muchas críticas, pero considero que se trata de una verdad. Los delincuentes circulan libres por las calles atentando contra todos. Ponen en riesgo nuestra salud física, mental, nuestras economías, incluso nuestras vidas. Diariamente muchas personas se ven obligadas a vivir una pesadilla por haber sido víctimas de esta gente dedicada a hacer daño a los demás.
Detrás de cada delincuente hay toda una historia por conocer y comprender, un sinfín de situaciones y condiciones que lo llevaron a vivir de ese modo. Pero esa persona tomó la decisión de vivir provocando daño a la sociedad, como si se tratara de un parásito, chupándole la vida a los demás, pervirtiendo nuestras condiciones de vida, causando demasiado daño a la comunidad. Así como un delincuente decidió vivir cometiendo delitos, de la misma manera es justo que una comunidad, que una sociedad humana decida defenderse de este flagelo social.
Cada vez que se habla de pena de muerte para delincuentes, de inmediato los legos de la materia salen a manifestar que eso no es posible por que tendríamos que renunciar al Pacto de San José, y porque el espíritu de nuestras leyes es buscar la readaptación de la persona, y porque finalmente en ningún lugar del mundo la dureza de las penas garantiza la disminución de los actos delictivos, y esto y lo otro… y de esa manera se pasan la vida, las autoridades, la clase política, las instituciones, en un eterno debate, útil solo para el provecho de campañas políticas.
Lo que queda es una sociedad desprotegida, con delincuentes cada vez más peligrosos frente a una notable ineficiencia o incapacidad policial para resolver esta problemática. Cierra este círculo perverso un sistema de justicia que parece estar más dedicado a proteger a los delincuentes, los mismos que cada vez entran y salen de las comisarías y de las carceletas como Pedro en su casa. En el peor de los casos, si el delincuente, debido a la gravedad y recurrencia de sus delitos, es encarcelado a este no le ira tan mal que digamos. Encontrará en la cárcel un ambienta bastante amigable para su actuar delincuencial. Conocerá gente con la que integrará nuevas bandas, aprenderá de ellos, perfeccionara sus malas artes… Es bastante conocido que desde las cárceles se organizan secuestros, asesinatos, asaltos a bancos, etc.
La pena de muerte como alternativa para enfrentar a la delincuencia cuenta con mil críticas, desde la ética, la moral, la religión, desde la defensa de los derechos humanos, desde las ciencias sociales y otros campos de estudio se vierten mil argumentos contrarios. Pero aun así con todos esos argumentos encima, manifiesto, que una sociedad tiene derecho a defenderse y en ese acto de justa defensa, bien podría asesinar a quienes viven de hacerle daño. En la naturaleza es un hecho cotidiano que los organismos para sobrevivir tienen que enfrentar a aquellos otros que ponen en riesgo su propia vida. Nuestro organismo está dotado de un sistema inmunológico dedicado a enfrentar diariamente la invasión de microorganismos patógenos, como; virus, bacterias, hongos, dedicados a vivir a costa de la salud de otros seres. Bueno, pero claro, somos seres humanos, seres superiores y no es justificable que asumamos tales comportamientos. Nuestras sociedades no pueden retroceder a épocas vandálicas en las que la justicia era tomada por la fuerza, por la ley del ojo por ojo. Ahora nos encontramos en tiempos superiores de gran avance tecnológico y científico. Los delincuentes por más peligrosos que sean, también tienen derechos y la sociedad debe procurar su readaptación, por eso existen cárceles en las que estos delincuentes perfeccionan sus habilidades para delinquir y se reafirman en su vocación por el daño público. En conclusión, no es posible hacer nada, tal vez solo rezar para que no tengas que pasar por la terrible experiencia de ser una víctima de la delincuencia; mientras todos vemos el usual desparpajo con el que los delincuentes acechan en nuestras calles y son defendidos en los tribunales.

ninguna critica, es la solucion a los problemas.
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