martes, 18 de agosto de 2015

BIENVENIDOS AL CORSO DE LA ENEMISTAD

Desorden, caos y peleas abundaron durante la realización de llamado corso de la amistad, el pasado 15 de agosto en nuestra ciudad. A pesar de las expectativas que habían generado sus organizadores, principalmente el regidor Mario Melo, presidente de la comisión de festejos por el 475 aniversario de Arequipa. Melo en más de una ocasión manifestó que este año no se permitiría el alquiler de sillas y que habría más orden

Pero sucedió todo lo contrario. Aquel día antes de las 9:00 a.m. todo el trayecto del corso de la amistad se encontraba colmadas de sillas, cientos y cientos de sillas que habían sido dispuestas para su alquiler. Esta situación provoco n gran desconcierto en las personas que por aquellas horas se encontraban buscando un lugar para ubicarse y poder disfrutar del corso. Las quejas abundaron, no solo por  el alto costo de los alquileres (entre S/.20.00 y S/.50.00  nuevos soles por silla), sino principalmente por el compromiso de la municipalidad provincial de Arequipa por evitar esta situación.



 Solo bastaba observar a ambos lados de las avenidas Mariscal Castilla o independencia y lo que se podía observar era más que decepcionante. Toda la ruta ocupada de sillas, mientras los autores de estos hechos se disputaban entre si el dominio de los espacios, llegando incluso a los golpes. Así mismo, personas que se negaban a realizar tales pagos eran echadas por la fuerza, insultadas, incluso golpeadas.

Pero el tema de los espacios solo fue uno de los tantos problemas y malestares de aquella jornada. Todo el tiempo, el espacio dispuesto para el tránsito de las delegaciones era invadido por personas que iban y venia, de un lugar a otro, o simplemente se paraban para tomarse fotos con los danzarines que desfilaban.

Una realidad diferente se podía observar en la zona del estrado oficial, las misma que todo el tiempo se encontrado fuertemente resguardada por policías serenos y guardias particulares, puestos en el lugar para impedir el ingreso, a una zona que contaba con dos estrados para autoridades, dos graderías para invitados y líneas de sillas, todas ocupadas con anterioridad. Queda claro que durante todo el corso, los espectadores de esta privilegiada zona pudieron disfrutar de un evento sin mayores problemas, lo que no sucedió en el resto del trayecto del corso, que más bien debería ser bautizado como corso de la enemistad, debido al sinfín de problemas y conflictos que termina generando. Ya no hablar del interminable debate por que las danzas caporales deben o no deben participar, ni rollo regionalistas que todo el tiempo abundan.

Tres días después de los hechos, Mario Melo declara que es imposible controlar el corso por la gran cantidad de personas que se dan cita para tal ocasión y que este evento debe descentralizarse.









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